No quiero bautizar este escrito.

La rabia y la tristeza es lo que algunas personas sienten cuando tienen que dejar su casa, su ciudad, su trabajo o peor aun, sus recuerdos por culpa de aves de paso, que se posan en ese lugar amado por uno, para comer y defecar sus malas intenciones sobre el servicio de salud publico, el sistema de transporte, las infraestructuras, los impuestos, las retenciones, las inseguridades y un sin fin de injusticias elaboradas en su mayoría, a costa del dinero de la nación.

La vida a mi me ha bendecido para no sufrir al rojo vivo estos dolores, pero esto no es impedimento para no estar oprimiendo con fuerza y desahogo las teclas de mi teclado mientras escribo esto.

No sé de qué es tan hechas las personas que se postulan a grandes cargos con el falso propósito de solucionar una o varias problemáticas, parecen vacunados contra el bien e inmunes al dolor ajeno. Son ladrones de felicidad.

Solo espero que el día en que sus ciclos de poder acaben, no vuelva otro gallinazo que haga que la historia se repita. O peor aun, que hayan dejado un nido con huevos de chulos, que apestan mas que los olores que se escapan de las alcantarillas sin tapas porque fueron robadas.Captura de pantalla 2015-04-09 a la(s) 18.03.59

Anuncios

4 Comentarios

  1. jeisson castro

    Por desgracia los tres huevitos del eterno retorno siempre estarán ahí. Creo que movilizarse en cada pequeña cosa que se hace para contener lo inevitable es la clave. Como quiera que sea me parece que las vainas están cambiando un poco, ve.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s